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    Screen printing desde las antiguas civilizaciones

    Seguro que muchas personas relacionan las técnicas de impresión con la tecnología y lo moderno. Sin embargo, la mayoría vienen de procedimientos antiquísimos y artesanales. Es el caso de la técnica de screen printing, también llamada serigrafía, viene de mucho más atrás, remontándose hasta el año 3.000 antes de Cristo y las antiguas civilizaciones. En la cultura oriental ya se usaba está técnica, aunque no de la misma manera que hoy en día, sino con hojas de plátano y cabello de mujer. Todo un proceso artesanal y realmente efectivo, tanto, que ha llegado hasta nuestros días manteniendo la base de la técnica.

     

    En qué consiste el screen printing

    Aunque sus inicios se remonten tan y tan atrás, a día de hoy conocemos el screen printing como la técnica de impresión que transfiere la tinta a través de un marco con una malla, que llamamos pantalla. Esta malla deja pasar la tinta solo por las zonas en las que hay un mismo color en el diseño, siendo necesarias tantas mallas como colores diferentes haya en la imagen a estampar.

    Materiales y superficies

    Como hemos dicho, necesitamos una pantalla para dejar pasar la tinta, y también una regleta para esparcirla y que se transfiera bien. Con esto, la tinta y la superficie a personalizar ya estaríamos preparados para la estampación.

    El screen printing o serigrafía puede utilizarse sobre casi cualquier superficie. Las mejores y más habituales para emplear este tipo de técnica son el papel o el tejido, sobre todo para camisetas, aunque también se puede usar sobre plástico, madera, metal, y un largo etcétera.

    Económica y rápida

    Sin duda, el screen printing es una de las técnicas más económicas y rápidas de llevar a cabo en el proceso de estampado y customización, de ahí que sea muy habitual su uso en personalización de camisetas y demás prendas textiles.

    Es importante también saber que con esta técnica los colores tendrán acabados sólidos, sin degradados ni sombras, de alta calidad, y que normalmente su uso está limitado a un máximo de seis colores por diseño. Además, a veces es necesario preparar la superficie con una capa de color blanco antes de estampar el diseño. Esto sucede cuando la superficie es oscura, y aplicar este blanco previo ayuda a que se vean bien los colores y la impresión sea de máxima calidad a pesar de ser algo más laboriosa.